09 March 2008

Imprevisible Copenhagen

La vida Eramus se caracteriza por su imprevisibilidad. Nunca una semana se parece a la anterior ni a la siguiente. Analicemos un ejemplo; el domingo pasado fui a un museo por la mañana, comí paella con los amigos por la tarde y asistí a un concierto de gospel por la noche. Las impresiones de un joven español, ateo pero bautizado católico en una iglesia protestante y danesa, podrían ser objeto de un ensayo, más cuando el joven en cuestión (o sea, yo) tuvo que estar levantado, haciendo palmas y cantando canciones en inglés que hablaban de lo bueno que es Dios. A parte de las diferencias espirituales, morales, sociales y lingüísticas, la música me pareció impresionante: un danés de origen oriental tocando el piano mientras 40 personas lanzaban sus potentes voces contra las paredes de una iglesa pequeña que casi tembló.


Hoy, sin embargo, me he levantado tarde hasta que a las tres he ido a Laundromat Cafe, una cafetería que, como su propio nombre indica, lleva incluída una lavandería. El éxito de este local se debe a que la gente puede entretenerse mientras su ropa se lava. Revistas, libros, acceso a Internet, música, mesas para comer o tomar café e, incluso, baules con juguetes para los niños. Nunca hacer la colada fue tan entretenido. Sin embargo, este café resta cierto romanticismo que, en mi opinión, tienen las lavanderías. Solo hace falta ver "Mi vida sin mí para comprobarlo". A lo mejor lo veo así, idealizado, porque nunca he hecho la colada en una lavandería.

Me ha sorprendido el fondo sonoro. Primero se ha escuchado un disco de Beck que me encanta, después el primer disco de Kings of Convenience y, para acabar, la banda sonora de Pulp Fiction. Mientras que la música sonaba yo intentaba escuchar las palabras de una artista textil danesa a la que estábamos entrevistando para nuestro futuro documental. Música, ruido de platos, niños jugando (pero a los que no se les escuchaba llorar) me han entorpecido la ya, de por sí, ardua tarea de entender una charla en inglés.

Después, directamente a casa. Hoy toca tarde-noche electoral. Mañana, sea cual sea el resultado, comienza otra semana que, por lo que intuyo, no tendrá nada que ver con la que está acabando, más que nada porque no creo que vuelva a nevar como ha pasado esta semana.

PD: el chocolate con nata y con canela que me he tomado en el café me ha costado 35 coronas danesas, lo que equivale a unos 4 euros con 70 céntimos. Nunca hacer la colada fue tan caro.

1 comment:

Little Padawan said...

Nuestra lavadora aquí en Bologna, parece que va a explotar cada vez que centrifuga :S

Por cierto, lo de las lavanderías tiende al juego sexual. Al menos eso es lo que nos enseñan las pelis y los anuncios publicitarios. Parejas ahí, enrollándose o intercambiando prendas, jijiji.

¿Gospel? Mola :D

Aquí nos tragamos la final del Festival de Sanremo enterito. Como si una retrasmisión de Euriovisión se tratase.