26 March 2008

Ciudad fantasma


















21 March 2008

Jagtvej 69

Copenhagen está invadido por pintadas que consisten, tan solo, en el número 69. Al principio, uno, que es bastante ingenuo, pensaba que a los autores de los graffitis eran daneses en la edad del pavo que no hacían más que reflejar en sus pintadas su despertar sexual.

Sin embargo, con el tiempo, descubrí que las pintadas, que se pueden encontrar en cualquier lugar y con diferentes colores y tamaños, no eran sino una protesta por la polémica demolición de la llamada "Casa del Pueblo", un lugar emblemático para la izquierda de la izquierda, en la que, creo, se celebró la Segunda Internacional Comunista.

El derribo de este edificio es el motivo por el que, no hace más de un año (el 1 de marzo de 2007, para ser más exactos), veíamos en la tele imágenes de protestas, manifestaciones, quema de coches, que tenían lugar en la capital danesa. Es la principal razón por la que todos los jueves por la tarde, los jóvenes con ideas de izquierdas (la mayoría niñatos daneses con converses de 100 euros, Levis ajustados y gorras de marca), se manifiestan por la calles de la ciudad. Es gracioso ver una protesta que viene, por delante y por detrás, escoltada por la policía.

El 69 es, precisamente, el número en el que se encontraba este mítico edificio. Jagtvej es la calle en la que, ahora, pueden verse sus ruinas. Y hace unas semanas estuve allí en una especie de e
xcursión alternativa organizada por una canadiense-alemana, a la que me apunté.

Al lado de Jagtvej hay un cementerio en el que duerme eternamente Hans Christian Andersen. Pues bien. Desde una de las puertas del cementerio hasta Jagtvej, pueden contarse más de 75 pintada
s del número 69. En principio, no tiene ningún mérito pintar con un spray un número de dos cifras. Sin embargo, ayer, que entrevistamos a uno de estos graffiteros, nos contó que en Copenhagen está tan prohibido hacer pintadas que si te pillan escribiendo en la pared la multa asciende a 1000 coronas (unos 135) por metro cuadrado pintado.


20 March 2008

De cine




18 March 2008

Morten, el saxofonista noruego





Melodías del invierno








La tormenta de hielo (B/N)

Ayer lunes, de repente, me desperté en medio de la noche, cerca de las cinco de la mañana. Las pesadillas me están atacando últimamente. En mi cama, sudando, me di cuenta de que tras la ventana se intuían las luces del nuevo día. En seguida me di cuenta, de que no podría volverme a dormir. El señor insomnio se acostó conmigo.

Empezaba entonces una auto-reflexión sobre el clima que duraría más de 24 horas y que, en estos momentos, intento resumir. Y es que Dinamarca es un país de extremos. Si apenas tres meses atrás tenía que encender el flexo de mi escritorio hacia las tres de la tarde, algunos auguran que, en verano, el sol comienza a salir a las tres de la mañana.

Un sol de justicia, con un intenso cielo azul, fue el que vi por mi ventana ayer a las ocho de la mañana, justo antes de intentar volver a dormir. Lo conseguí por unas horas. Y a las 12 del mediodía, como si hubiera viajado en el tiempo, como si estuviera todavía en un profundo sueño, me encontré con una tormenta de hielo.


Nunca había presenciado un fenómeno que consigue que el viento, que se puede escuchar y sentir, también pueda ser visto. Los copos de nieve viajaban en todas direcciones y con tal fuerza que uno podía quedar enterrado bajo un manto blanco. Si el viento suele molestar, imaginad lo que se siente cuanto cientos de copos se estrellan contra tu cara.

Pero después de la tempestad, llegó la calma. Todo quedó de un espeso blanco. Y yo comencé a sentirme inseguro al no saber muy bien dónde debía pisar. En cualquier caso, es curioso el sonido de los pasos sobre la nieve y el tacto al andar.

Hoy, a las 7 de la mañana, me he vuelto a despertar súbitamente. El documental que estamos preparando, no me deja descansar cuando duermo. Pero a diferencia de ayer, no me he vuelto a acostar y he aprovechado para hacer algunas fotos.

El problema es cuando nieva, también el hielo amigo suele aparecer. Y uno, que no es muy ágil, ha tenido que ir todo el tiempo andando extrañamente y con la cámara bien agarrada para evitar accidentes. Eso sí, no hay nada como el ruido del crujir de las finas capas de hielo, ni como el sonido de la nieve derritiéndose, ni como el sonido de todo el agua cayendo por los canales...No hablemos de los paisajes.

El problema de la nieve es que, para los del sur, nos resulta tan exótica que a todo queremos hacerle fotos. Al final, después de un hora y pico con la cámara desenfundada, he vuelto a casa pensando que sería imposible ir a todos esos lugares de la ciudad que me gustan para volver a retratarlos, ahora, cubiertos de nieve virgen.


Por último, y como anécdota, he conocido a un danés en sus 40, que con skís en sus pies, recorría el monumental parque que yo fotografiaba. Se me ha acercado para recomendarme buenos sitios para sacar fotos. Más tarde, y después de saber que estuvo en Costa Rica, me lo he vuelto a encontrar. Le he dicho que, al ser tan temprano no había llamado a nadie para tirarnos bolas y hacer estatuas de nieve. El muchacho, con barba y alguna cana, me ha sutilmente propuesto hacer una guerra de bolas. Pero, que quereis que os diga, me ha parecío raro jugar a las ocho de la mañana con un extraño de la edad de mi padre, en medio de un parque cubierto de nieve en Dinamarca.

09 March 2008

Imprevisible Copenhagen

La vida Eramus se caracteriza por su imprevisibilidad. Nunca una semana se parece a la anterior ni a la siguiente. Analicemos un ejemplo; el domingo pasado fui a un museo por la mañana, comí paella con los amigos por la tarde y asistí a un concierto de gospel por la noche. Las impresiones de un joven español, ateo pero bautizado católico en una iglesia protestante y danesa, podrían ser objeto de un ensayo, más cuando el joven en cuestión (o sea, yo) tuvo que estar levantado, haciendo palmas y cantando canciones en inglés que hablaban de lo bueno que es Dios. A parte de las diferencias espirituales, morales, sociales y lingüísticas, la música me pareció impresionante: un danés de origen oriental tocando el piano mientras 40 personas lanzaban sus potentes voces contra las paredes de una iglesa pequeña que casi tembló.


Hoy, sin embargo, me he levantado tarde hasta que a las tres he ido a Laundromat Cafe, una cafetería que, como su propio nombre indica, lleva incluída una lavandería. El éxito de este local se debe a que la gente puede entretenerse mientras su ropa se lava. Revistas, libros, acceso a Internet, música, mesas para comer o tomar café e, incluso, baules con juguetes para los niños. Nunca hacer la colada fue tan entretenido. Sin embargo, este café resta cierto romanticismo que, en mi opinión, tienen las lavanderías. Solo hace falta ver "Mi vida sin mí para comprobarlo". A lo mejor lo veo así, idealizado, porque nunca he hecho la colada en una lavandería.

Me ha sorprendido el fondo sonoro. Primero se ha escuchado un disco de Beck que me encanta, después el primer disco de Kings of Convenience y, para acabar, la banda sonora de Pulp Fiction. Mientras que la música sonaba yo intentaba escuchar las palabras de una artista textil danesa a la que estábamos entrevistando para nuestro futuro documental. Música, ruido de platos, niños jugando (pero a los que no se les escuchaba llorar) me han entorpecido la ya, de por sí, ardua tarea de entender una charla en inglés.

Después, directamente a casa. Hoy toca tarde-noche electoral. Mañana, sea cual sea el resultado, comienza otra semana que, por lo que intuyo, no tendrá nada que ver con la que está acabando, más que nada porque no creo que vuelva a nevar como ha pasado esta semana.

PD: el chocolate con nata y con canela que me he tomado en el café me ha costado 35 coronas danesas, lo que equivale a unos 4 euros con 70 céntimos. Nunca hacer la colada fue tan caro.

05 March 2008

Snow















Nota nº1: ninguna foto está manipulada en el Photoshop, los azules que veis, a parte de las configuraciones de la cámara, fueron los que vi ayer en el cielo de Copenhagen.

Nota nº2: esta mañana, que hacía mucho sol y que todavía quedaba nieve, no he hecho fotos porque ayer, con la gracia de andar bajo la nieve y tomar instantáneas, me dio un poco de subida de garganta.