Se acaban los exámenes y vuelven no sólo las ganas de salir de la rutina de estudiar, que ya existían desde el primer momento de sentarse delante del libro, sino el tiempo libre (no “liberalizado”) para dejar de hacer lo mismo de siempre. Conseguirlo es bastante fácil teniendo en cuenta que ahora uno vive en Copenhagen. Aunque sea la capital del frío, el hotel del cielo gris y la casa del viento, es una ciudad que, soleada, es casi invisible. Y digo invisible por utópica, por ideal.
Y es ahora más que nunca invisible porque las cafeterías por no decir bares (esa palabra pierde su sentido aquí) se llenan no solo de velas sino de jazz.
Copenhagen es una ciudad de jazz, de jazz como se entiende en España, es decir, de una música que, como la clásica, parece tener sus más acérrimos seguidores en las clases altas de la sociedad.
Ése jazz es el que parece practicarse aquí. Salas con velas, público adulto bien vestido, música en museos, entradas a precios desorbitados, discos de vinilo y cd que sólo se los podría permitir el rey y sus amigos…El jazz demuestra ese toque elitista, cool, intelectualoide que, a veces, se palpa en esta ciudad.
¿No debería ser el jazz una música accesible a todo el mundo?, ¿se le ha olvidado a la gente dónde nació esta música? O mejor dicho, ¿se nos ha olvidado quiénes crearon estos sonidos?
De nacer en el underground, en el ghetto, en una cultura verdaderamente popular a ser un entretenimiento exquisito de la cultura de élite.
Y yo, amante del jazz, tengo que colarme en esos ambientes a los que no pertenezco para disfrutar, por un rato, de una música que está hecha para el directo, para la improvisación, para los aplausos espontáneos a mitad de la canción. Y si lo consigo es porque, a veces, los precios se “popularizan”.
Así, oferta tras oferta, buscando la casi imposible gratuidad, vengo esta semana escuchando un poco de jazz. Os dejo algunas fotos del concierto del viernes, sábado. Mañana os paso las del doming.

Blagard's Apotek.

Blagard's Apoteke llena a más no poder.

Verónica Mortesen and Cía.

Batería expresivo donde los haya. Llevaba tirantes de calaberas.

De mayor quiero ser contrabajista y contrabandista. Pero no como éste, que es un poco andrógino.


Music is the healing force of the universe.

Ventilator Jazz Trio. Experimentación de la buena.

Momento surrealista. En mitad del concierto, un tío en bolas, con la ropa en la mano pasó por delante de todos. No solo impacta que estuviera desnudo, que corriera sino que lo hacía en uno de los días más fríos del invierno danés.
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