Señoras y caballeros. Presten atención. ¿Cansados de perder sus días mortales enterrando a los demás? No se preocupe, el barrio de Bispegberg tiene la solución. A tan solo unos minutos del centro de Copenhagen, usted llegará con su cadáver exquisito a nuestro complejo funerario en bus, tren, taxi o automóvil. No es necesario nada, eso sí, no olvider traer al difunto. En tan solo una hora le aseguramos que su amigo o familiar estará cerca de esa otra vida en la que este presentador, por otro lado, desconfia de su existencia.
Para empezar, el muerto gozará de una tumba nada más salir del coche. En el barrio de Bispergberg tenemos un amplio escaparate de ataudes y lápidas personalizadas. Elígala usted mismo y llévesela sin pagar en el momento. Ya lo hará en cómodos plazos.
Una vez el cuerpo se acomode en su tumba. Le aseguramos una misa express en una Iglesia que apunta alto al cielo.
Por último, el entierro tendrá lugar a unos metros de la iglesia, en el gigantesco cementerio de Bispergberg, en el que cientos de hectáreas de este país verde y medio deshabitado esperan ser ocupadas.
Si lo prefiere, puede icinerar a su muerte preferido en nuestro crematorio. El horno ya está encendido. Mientras su amigo pasa a ser mejor polvo, puede tomar algo en nuestra cantina. Para el postre, su urna estará lista.Dejando el humor negro. Estas imágenes están tomadas en barrio Bispebjerg, más al norte de donde vivo. ¿No os recuerda la Iglesia a Metrópolis de Fritz Lang? De hecho, creo que el estilo se llama, al igual que en cine, expresionismo. Pero no me hagáis caso, que yo de arquitectura divina estoy un poco perdío.


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